Grito sordo
contra grito sordo
y la piedra se deshace
en tacto o masacre.

Toda amplitud de nada
convertida en promesa
y no hay refugio,
huella de mis manos
donde nunca estuve siempre,

eran otra imagen tus poros,
no esta vuelta a las raíces de la sangre.

Jaulas invisibles
donde se renace lejos,
solo te reconozco en el susurro
por debajo de las luces,

he descrito la rasgadura,

lo de adentro
no tiene tiempo:

la piel sobre la piel
dibuja la historia,
cadena tensa rozando el hueso
o secuestro de uno.

Lo que queda es el hueco,
cristalización de segundos,
todo reducido a anécdota
de otros siendo memoria,

fantasmas que hablan en nuestras voces.

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