No te conformes, denúncialo
No lo veas, cuéntalo
No te calles, grítalo
Está en tus manos: cámbialo

Me dices que me quieres
y con regalos me agasajas,
pero con un puñal por la espalda
y yo sin armas, me matas.

Un día te abalanzas
y yo, asustada, me agazapo
me doblegas, y no me abrazas
me pegas y me haces daño.

Llorando te arrepentiste
y perdón pediste
y creyéndote sincero
de mi “exculpa” me lamento

Tus palabras se las llevó el viento
y son las que me golpearon primero;
después fuiste tú con mano en cuello
a traer(me) por un rato el infierno.

Me prohibiste marcharme;
me obligaste a callarme;
como una esclava, servirte;
como una mujer, adorarte.

No, no, me niego;
no te lo consiento.
Sí, sí, me revelo;
y no necesito tu consentimiento.

Tengo independencia,
no necesito tu riqueza.
Quiero alguien que me quiera
Sin dañarme, ni me agreda.

No soy tu marioneta,
mis hilos de ti no cuelgan.
Olvídate de mí
y déjame vivir.

No te conformes, denúncialo.
No lo veas, cuéntalo.
No te calles, grítalo.
Está en tus manos: cámbialo.

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