Aunque nada sé de ellos

que no sea una mirada

―poco más que unos destellos

por el sol de una mañana,

por la oscura densa noche

que se pone y que se marcha

cada día en la montaña,

y yo la veo desde el coche

…aunque de ella sepa nada―.

Y sin embargo allí sigue

la carretera que persigue

al paso humano en su pisada

―quizá ahora mismo

en cierto atisbo abandonada―.

El páramo intocable.

Los huertos reciclados

por el paso de los años

y ese puente ante el abismo

que no ha visto caer nada.

Los postes a los lados:

combinado de ave y cables

donde nadie hizo parada

¿De quién era aquella

casona deshabitada?

El golpeteo del detrito

las ruinas marchitaba,

cual hogar de un dios maldito

rechazado por los gritos

de las masas renegadas.

Casona deshabitada toda ella.

Casona deshabitada es

también nuestra tierra.

Aunque el ruido

adormecido

de las fieras…

…quiera ser un buen motivo

para ser atendidos…

…hay más herido

en el olvido

que en la guerra.

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