Lo bueno es el escalofrío que quema en mi espalda,

los calambres que recorren cada yema de mis dedos.

Lo bueno es el poder de convicción de tus pupilas,

las salidas de tono de tus labios imperfectos.

Lo bueno es que somos dos extremos, dos mundos opuestos.

Lo bueno es juntar el blanco y el negro.

Lo bueno es que si me abrazas mi orgullo se escurre y se estampa contra el suelo.

Lo bueno es que me sacas de quicio.

Lo bueno es que pierdo el miedo.

 

Lo malo es que no nos ponemos de acuerdo.

Lo malo es que yo soy el más,

lo malo es que tú eres el menos.

Lo malo son los pinchazos en el estómago cada vez que acepto que aunque estés al lado, no puedes estar más lejos.

Lo malo es que no te das cuenta de que si tú me lo pides soy capaz de congelar el fuego,

de bucear el desierto,

de hacer arder el hielo a cuarenta grados bajo cero.

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