Otra tierra destrozada.

Otro caminante que pierde

su ser

y antepone su miseria.

Otro mal.

Nuevas cartas que juega el olvido.

Nuevos cajones desempolvados.

Nuevos dedos que olfatean

la mente

e hincan sus garras

en la verdad.

Escóndanse, huyan.

Se oye ya

el rugido

de la tormenta.

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