Todos piensan que es perfecta, que nunca se equivoca, que puede con todo.

Pero en verdad, no es así.

Tiene que ser la chica perfecta, pero ella es la única que sabe la verdad.

No tiene confianza en sí misma.

Ella no es perfecta, tan solo es una estudiante, que tiene derecho a equivocarse.

Esperan de ella lo que no esperan de nadie, como si fuera una diosa.

Ella tiene claro que no es una diosa, pero no quiere decepcionar a nadie.

Esperan que pueda con todo, que sea inmune a todas las críticas, insultos o burlas.

Pero ella sabe que no, llega un momento en que duele.

Llega un momento en que se siente mal, se hunde en esas críticas y burlas, y no se las puede sacar de la cabeza.

Rondan por su cabeza todo el tiempo, a todas horas, cada minuto, cada segundo…

Se encierra en su cabeza, y no puede salir de ella.

Ella no es de piedra, tiene sentimientos, esto es lo que ellos no entienden.

No puede con todo, y tampoco es una princestita perfecta.

No le dejan demostrar cómo es de verdad.

Ella para ellos es una chica perfecta, a la que pueden marear, hasta volverla loca.

Pero hay una cosa que nunca ha hecho; poner un puntofinal.

Hasta allí había llegado; ya no iba a aguantar más.

Ella no es de piedra, y menos perfecta.

Ella tiene sentimientos, es una persona, que tiene derecho a equivocarse.

A partir de aquel momento, ella dejó de ser la chica perfecta, y pasó a ser una chica normal, con sentimientos.

Así demostró que, nadie es perfecto, que nos podemos equivocar.

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