Mi Morfeo

Carezco de voz ni voto cuando me miras. Me desarmo, completa y rendida a las olas de ese mar esmeralda.

Tus pupilas se clavan en las mías, olvido respirar, todo se esfuma.

La existencia nos pertenece, y nos suspende en el limbo de una mirada de amor sincera, pura e intensa. Sonríes y me desplomo, mi corazón da un vuelco, sus latidos se intensifican.

Armonioso y hercúleo bombeo de sensaciones.

Unos segundos que son una vida a tu lado, mi billete a la felicidad y al ensueño. Tu cometido, mi Morfeo.

Vuelvo a la vida, tu mirada verdemar sigue acompañando a mis pupilas. Tiemblo. Tiemblo de amor. El escalofrío sordo que me advierte que es real, el escalofrío más cálido que pudo existir, el escalofrío que se transforma en riesgo.

Riesgo a dar la vida por esos ojos, ofrecerte mi mundo, las estrellas, lo que me pidas.

Te acercas, mis ojos se cierran. Susurras que me quieres y nos fundimos en un beso. Tus labios y los míos llevando a cabo el baile más acompasado y hermoso que jamás se dio.
Nos hicimos uno, regalándonos la vida, aunque supusiera la muerte.