Séptimo arte

Sé que no soy tu sueño,
sino la que te sueña,
que no me vas a regalar
ni una sola de las margaritas
que brotan en primavera,
que la luna es sólo tuya
y nunca será mía.

Sé que cuando ríes,
yo no soy el motivo,
que cuando hablas no suena mi nombre,
y que en tu: “hasta mañana”
no existo.

Sé que no está bien engañarse a uno mismo,
sé que no se trata de perder,
sino de aprender
y que las películas sólo viven
en proyectores de cine.

Si sé todo esto
¿por qué me siento así?
Como si de una maldición se tratase,
te has apoderado de mí.

Si mi mente se despista,
apareces de nuevo
y me encuentro a mí misma
intentando predecir un futuro
con el pronombre nuestro.

Aunque ahora sólo es mío
y espero que por muchos años más
así sea.

Porque no debo entregarte mi alma,
porque con mis alas
puedo bajarme la luna entera,
porque con los pájaros de mi cabeza
yo siempre vivo en una eterna primavera,
y mi vida es puro cine porque de mis sueños,
yo soy la dueña.