Tras las sombras

Abrí los ojos, contemplé la oscuridad,
me escondí en mi sombra y dije: nunca más,
nadie estaba listo para ver lo que se esconde,
los que lo han visto, saltan desde el puente.

Y dime a dónde nos conduce el destino,
si no a una puerta cerrada tras el camino,
esto es un circo, un show mágico,
y ellos te educan con el cuero de su látigo.

Unido en mierda, tras la carrera,
por intentar conseguir algo de cena,
para aquel ladrón que le han cortado las manos,
por querer ver a sus hijos alimentados.

Estoy encerrado en aquella azotea,
no puedo respirar, algo me marea,
caigo al suelo y una duda se abre en mí,
¿cómo ha acabado así? mi mente no lo recuerda.

Dando pasos hacia el otro lado del camino,
con la soga al cuello, el rostro caído,
mi mente volando, mi cuerpo dormido;
porque demasiado pronto me caí del nido.

Ahora vago en el desierto que hemos construido,
en bosques de luces nos hemos perdido,
bajo muros derruidos se oyen voces apagadas,
que nunca verán la luz, porque gritando se han perdido.

Y volveremos a caer en el olvido,
sin que nadie nos recuerde por lo conseguido,
los relojes se comerán nuestra cabeza,
es la proeza, de haber sido enterrado vivo.

Yo me despido de este mundo de caretas,
donde trompetas suenan cuando surge otro suicidio,
el precipicio está lleno de marionetas,
que se cansaron de ser acusadas por homicidio.