Un nuevo comienzo

Es una mañana de cielo frío en el mar de Filipinas. El sol despunta sobre el vasto horizonte, las aguas calmas refulgen y, por un momento, el Pacífico se torna en un trigal que destella en la víspera de la cosecha. La silueta oscura de las antenas de radar del Wang Zhenyi se perfila contra la cálida paleta que va tiñendo la atmósfera.

En el puente de mando, suena un chasquido proveniente de la radio. El oficial de guardia atiende a la comunicación, tras consultar fugazmente el radar:

– Aquí Wang Zhenyi. Atención, confirme identidad y posición relativa.

AB-212 Austral a Wang Zhenyi. Nos encontramos a cinco punto ocho millas náuticas de su posición, aproximándonos a velocidad de 70 nudos. ¿Se encuentra la cubierta despejada para la maniobra?

– Afirmativo, se han hecho todos los preparativos. Tiene permiso de la comandancia para iniciar la operación.

– Recibido. Corto.

En la cabina del Austral, el ruido de los rotores queda amortiguado por los cascos integrales que cubren la cara de los 8 ocupantes. A modo de rémora, un dron de reconocimiento, pilotado por uno de ellos, vuela a poca distancia del helicóptero. El piloto del dron observa en la interfaz de la pantalla de su casco una superposición de capas proveniente de las diferentes cámaras integradas en el aparato. Sobre la visual del terreno aparece un mapa dinámico de las corrientes marinas y el electromagnético de Zimmer, alternando cada 5 segundos con un detalle del plan de navegación.

En la esquina inferior derecha, una pequeña ventana muestra las mundialmente conocidas facciones de otro de los integrantes de la tripulación, que no es otro que Roberto Torresola, el responsable de Comunicación del radiotelescopio de Arecibo.

– Nos aproximamos al buque insignia de la División Científica de la Armada china, el Wang Zhenyi, enviado desde el puerto de Kaohsiung a petición de la UNOOSA para asistir en la misión de rescate de la sonda New beginning. En breves momentos aparecerá en sus pantallas la primera fotografía de la pequeña viajera, de vuelta a casa.

Y a su señal el técnico pincha por fin la imagen sin filtros de un paracaídas naranja, con el logo de las Naciones Unidas, meciéndose suavemente a medio kilómetro del imponente navío chino. Una serie de finos diagramas comienzan a indicar la localización de la sonda, gris y de mucho menor tamaño que la gran lona a su lado, junto con otros datos de interés que Torresola retransmite a los espectadores de todo el mundo.

– Podría decirse que nuestra amiga cogió el último tren de madrugada, ¿no es cierto? Se ajustó por muy poco a la ventana de reentrada. Como pueden ver en sus pantallas, la trayectoria esperada situaba el amerizaje relativamente cerca de Hawaii, desde donde el Hespérides, el buque de investigación oceanográfico cedido por el Ministerio de Ciencia español, se dirige a toda máquina hacia nuestra posición –comenta entusiasmado, mientras da paso a una fotografía de satélite de las coordenadas de la misión–. Aquí se realizará la transferencia de la sonda de la cubierta del Wang Zhenyi al entorno biosellado del Hespérides desarrollado por el JPL para esta misión.

El Austral está prácticamente sobrevolando la sonda. Comienza la operativa de salvamento. Dos de los tripulantes, buzos de la NASA, se preparan para lanzarse como si nada a la sima más profunda del planeta Tierra. James Cameron, desde su rancho de California, contacta en directo como decano de la investigación de la Fosa de las Marianas: “Failure is an option, fear is not”, y ese es el mensaje que escucha la humanidad justo antes de ver cómo dos personas rescatan del mayor océano de agua líquida del Sistema Solar la prueba de que un nuevo comienzo es y ha sido posible.

*

Varias horas después, la tripulación del Hespérides comienza el acoplamiento con el Wang Zhenyi. El equipo técnico de ambas naves supervisa en la cubierta de este último el juego de grúas y cabrestantes que depositarán a la New beginning en el recinto cero-contaminación especialmente habilitado para el traslado a tierra.

Tras los estudios preliminares, la comandancia general de la misión reporta a la sede central de Naciones Unidas el estado de la cápsula tras la reentrada. Aparentemente los daños sufridos debido a la fricción no han afectado al interior del vehículo, según los escáneres realizados. Por precaución, se decide esperar a tierra para abrir las muestras. Sin embargo, la descarga de biodata ha revelado fuertes indicios de actividad reciente que comienzan a inquietar a la comunidad científica internacional, sobre todo tras las últimas transmisiones de Mars Insight, antes de quedar inutilizada por el impacto de un meteorito.

Quince días más tarde, la UNOOSA convoca ruedas de prensa simultáneas en los principales centros adscritos. La información, que se encontraba embargada, se libera dos horas antes del anuncio. Para el comienzo de la sesión, prácticamente toda la humanidad con acceso a Internet intuye que la noticia es la revelación más trascendente a la que se ha enfrentado en millones de años de existencia.

Roberto Torresola, de nuevo, es el encargado de retransmitir la rueda de prensa de modo comprensible. Un breve documental se pasa justo antes de que comience. “Existe un atributo de los compuestos moleculares, la denominada quiralidad, que muestra a las moléculas como espejos de sí mismas, es decir, que no pueden superponerse de forma simétrica, al igual que una mano sobre la otra. En el universo, puede ser mano derecha o izquierda indistintamente, pero en la Tierra, en las moléculas orgánicas que dan lugar a la vida, como los aminoácidos, los hay de una sola clase, la clase L…”

Es la hora. Y es sencillo. La New Beginning, la primera sonda enviada a Marte con capacidad de retorno de muestras, ha traído de visita vida extraterrestre en el hielo obtenido bajo la capa percloratada superficial del planeta rojo. Aún más que eso: los aminoácidos analizados corresponden, por completo, a la serie quiral D. La siguiente cuestión es: ¿para cuándo el siguiente viaje?