Nadie

Cuando pienso en nadie,
me vienes a la cabeza.
Como la última estrella que cruza el firmamento de una noche rota.
Vuelven a mi memoria recuerdos mezclados con hiel.
La forma en la que brillabas por la mañana
me hacía pensar que me extrañabas .
¿A dónde te fuiste mi nadie?
A lo lejos, asomándose como si el viento la estubiera meciendo,
oigo un susurro de tu voz.
Te escucho otra vez, ahora más claro. Me dí cuenta entonces,
me llamabas desde un lugar perdido inaccesible al ser humano.
Paso tras paso, más tesoros.
Tesoro tras tesoro más preguntas.
¿Dónde estas tú?
Más profundo y profundo mis dedos van, descubriendo secretos ocultos en grietas.
Te veo, pero no veo a nadie.
Te veo pero no puedo alcanzarte.
Lo intento, intento llegar hasta tí.
Pero una barrera invisible impide que nos volvamos de nuevo a reunir.
Hablo, pero no hablo con nadie.
Busco a mi nadie, sin respuestas.
Un golpe sordo me despierta, estaba tan preocupada buscando a nadie, que no me he dado cuenta.
Se me cae todo encima.
Pierdo, pierdo a nadie, pierdo todo.
Y siento que me rompo y caigo.
Y caigo y caigo y caigo aún más.
Suave como una pluma.
Una pluma seca sin expresión.