Sirena

Nadaba a contracorriente
Entre esas aguas frías.
Y ahí estaba el marinero
En medio de toda esa gente.
Haciendo promesas vacías,
Su verdad se reducía a cero…

Una puerta abriste,
Que luego ignorarías
¿Por qué falsos “te quiero”?
Pesé “no sirve aferrarte
Si siempre me mentías…”
No sé por qué lo tolero.

Qué fácil es ilusionarte;
Aún sabiendo que algún día te irías.
Siempre tenías un “pero”,
De esos que podían destrozarte…
Aún así me olvidaba cuando sonreías.
Era algo tan mísero…

Un día empezaste a descubrirte.
Nunca pensé que me herirías
Con uno de esos anzuelos de acero.
Me solté y lejos logré alejarte,
Siempre fui más fuerte de lo que creías.
Todo deberíamos tener un amor sincero.