Todos somos genios

El joven miró hacia la ventana que dejaba ver los edificios blancos y brillantes, que emitían un suave humo gris en la distancia. Asus frunció los labios, irritado por el maltrecho paisaje, la tierra infértil fundiéndose horriblemente con las fábricas, coches y robots que caminaban hacia la academia para aprender, sin saber que no tenían todos los conocimientos a su alcance.

El pasillo era ruidoso al otro lado de la pared, la academia siempre bullendo de actividad, como si de un enjambre de abejas se tratara. Millones de estudiantes de toda la ciudad querían ir a este colegio, ser educado allí era testamento de la dedicación al Saber.

Antiguamente la sociedad se basaba en la fuerza, luego en la belleza y ahora en la inteligencia. Al principio se trataba de todo, cualquier disciplina u objeto se consideraba. Luego las ciencias se adelantaron a las artes y las letras, hasta que se prohibió la enseñanza de estas últimas. Por eso Asus y sus amigos luchaban contra esta injusticia en su cuartel secreto.

Era maravilloso aunque no fuese el lugar más bonito del mundo, era un salón muy alargado con paredes de hormigón, que estaban llenas de dibujos, fragmentos de canciones y citas famosas.

En vez de personas de un pálido enfermizo, cubiertas por batas blancas, el ambiente estaba vivo, con gente vestida de todos las formas posibles, con bailarines llenos de lentejuelas brillantes, payasos con enormes globos de colores, gente haciendo volteretas por todos lados, mimos pretendiendo estar atrapados en una enorme caja.

Asus suspiro. Soñaba con el día en el que todo el mundo pudiese aprender de todo, en el que el arte y las letras fueran una disciplina reconocida, y en el que la gente pudiese de veras estudiar aquello que le llene el alma.

El día en el que no fueses tonto si se te da mal memorizar, en el que no tuvieses que aprender mil datos y vomitarlos en un examen, en el que dejasen de juzgar el intelecto solo con un examen estándar. Porque somos humanos diferentes, creativos y únicos y la educación debería tenerlo en cuenta.

Como dijo Albert Einstein: «Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil»