LA RENDICIÓN

Sobre las sombras
Desgajo la melancolía
Envuelto en la materia
De un tiempo olvidado

Observo esas tristezas
Lejanos ecos de vida
Y busco en un bolsillo
Lo poco que conservo

Desnudo sobre la alfombra
El cielo alumbra las formas
Y escupo y vuelven estrellas
Yo ciego, incapaz de verlas

Se escuchan tristes trompetas
Tormentas de fuego y amor
Mi tacto siente la tierra,
La abraza, le da calor

El miedo desaparece,
Mi mente blanca, genuina
Responde con besos a la muerte
Ofrece ofrendas al Sol

Oscuridad que vibra en
Las palmas de la mañana
En las carnes de una
Amapola es donde hacemos el amor

Eclipse que desvanece

La esencia que nos tortura
De ser ser a no hacer nada
De ser nada a hacernos vivos

Y en todo este espacio deforme
Donde la máquina ya no
Escribe
Donde yo me siento sin
Pensarme
Donde el dolor ya no
Duele
Te espero en la tercera
Quizá la última esquina
Que lo último que diga-escriba
Sean versos sobre ti

Porque en esta noche tardía,
Infinita al parecer
Donde la sombra abraza
Y la muerte es compañía

Solo así, solo aquí
Podemos dejarnos libres
Y besarnos donde se
Ama, más allá de la
Razón
Y que no vuelva a escribirte
Y observar siempre el eclipse
Donde se ama sin el
Verbo y se muere sin
Dolor.