LA PLAYA DE MIS PUPILAS

Hoy escribo desde un pequeño
apartamento de playa, en primera
línea de horizonte.

Estoy ante uno de los paisajes más
bonitos que han visto mis pupilas.
Es el mar, comiéndose la arena,
es el castillo adentrándose en el
mar. Es la primera vez, que veo el
mar, dejándose invadir con tanta
originalidad.

Y qué bonito se ha despertado hoy,
sonriendo en cada una de sus olas,
saludando en cada uno de sus ecos.
Me he sentado en la arena
a conversar con su inmensidad.
He intentado divisar su final pero
no he podido.
Porque no lo tiene.
Porque es la definición de amor, en
la naturaleza.

Que me digan cómo mantener el
equilibrio como hace aquella línea
que lo separa del cielo.

Porque el amor debería ser así,
inmenso, infinito, equilibrado…
Y yo estoy deseando que mi
amor por ella, sea tan similar, que
cuando me mire a los ojos, pueda
ver este paisaje,
en primera línea de playa.