MI MEJOR REGALO

Cuán frágiles somos cuando nacemos.
Una bomba de relojería, nos mantiene con vida.

Dos globos pequeños llenos de aire nos ayudan a suspirar infinitas veces al día.

Manos llenas de dedos inquietos, nos permiten agarrar pulgares con fuerza.

Dos luceros de colores que no paran de mirar rostros desconocidos.

Dulces sonrisas inmotivadas (o motivadas).

Piernas traviesas incapaces de mantenernos en la vertical.

Llantos que piden auxilio, que claman cariño, hambre, necesidad de soñar con los ojos cerrados.

Una nana susurrada al oído cada velada.

Solo fuimos seres humanos del tamaño de algún zapato.

Y maldita inocencia, que me robó tantas horas de sueño, tantos cincos de enero.

Me hizo creer en magos, en magia, en Oriente; capaces de cumplir todos mis deseos.
Y nunca, lo consiguieron.

Me llenaron la carta de excusas a bajo precio, pero siempre tuvieron una razón:
todo a su debido tiempo.
El mejor regalo llega cuando menos lo esperas pero cuanto más lo ansías.

Paradoja como la vida misma.

Pero no hace falta que se alineen los astros,
ni haya eclipses lunares,
ni milagros curativos,
para que, hasta las personas que
viven en eterna oscuridad diaria,
sientan la luz, que tú has traído a mi vida.

Gracias por ser el mejor regalo.