A veces me quedo absorta, en pocos instantes soy capaz de recordar o imaginar cosas que, si estuviesen ocurriendo de verdad tal vez, solo tal vez necesitarían mucho tiempo para desarrollarse, quizás sea una prueba en mi camino para diferenciar las ilusiones de la realidad, pero, sinceramente, yo, sí yo, vivo en un mundo de ilusiones creadas en mi mente y de lo que puedo estar segura es que ahí se van a quedar, porque no sé, tengo la sensación de que nunca se harán realidad o sí, quién sabe, tampoco voy a ser tan negativa, pero es como lo veo.

Me puse a pensar sobre el amor, sí, el amor, ese sentimiento que eclipsa la mente de cualquier persona, esa emoción que te lleva a hacer locuras en tu día a día, te ayuda a salir de lo comúnmente conocido como nuestra rutina diaria…

Quería escribir sobre el amor, pero cómo escribir sobre algo si nunca lo has vivido, es prácticamente imposible, entonces se me ocurrió la maravillosa idea de escribir un anuncio en el periódico para que aquellas personas que realmente habían sentido lo que era el amor que me llegaran a deleitar con sus historias y tal vez, me podrían llegar a quitar ese bloqueo emocional a la hora de escribir sobre este tema, una vez publicado el anuncio esperé y esperé ansiosa a una llamada, pero ya no recibía ni las llamadas de los operadores telefónicos.

El primer día tras la publicación pensaba que llamaría alguien, sobre todo una de esas parejitas que veo en cualquier parte, esas parejitas que se dan un beso o se asustan cada vez que uno de los miembros de la pareja les sorprende, en verdad he de confesar que les tengo envidia, pero no envidia de la mala, sino de la buena, ya que desearía ser esa chica que le regalan rosas por san Valentín o que sin esperarlo le agarran de la cintura y le dan un beso, pero tal vez eso no sea para mí, porque me pregunto qué será o cómo será la sensación de estar enamorada.

Al segundo día me arrepentí de haber publicado el anuncio con mi número personal y mi nombre, qué vergüenza, no sé cómo pude hacerlo, pero… bueno no pasa nada, igual no lo ha leído mucha gente, ya que nadie llama o igual lo han leído y se piensan que tengo una vida tan triste que nunca se ha enamorado y bueno… estarían en lo cierto, ya que nunca me he enamorado o sí, no sé es difícil explicar ese sentimiento, pero de lo que puedo estar segura es que nadie se ha enamorado de mí, porque creo que ya me lo hubieran dicho.

Pasada la primera semana ya desistí de mirar el móvil a cada rato, de estar todo el tiempo desbloqueándolo por si no lo había oído, de echarme tarde a dormir por si alguien me llamaba a medianoche, de despertarme temprano por si recibía una llamada a las 6, pero desistí, ya que llegué a pensar que igual nadie había leído el anuncio… no sé. Hasta que por fin tras dos semanas llamó una persona, ella era una chica de Barcelona que tenía 18 años. Al principio me sorprendió al escuchar una vocecilla, tan dulce y temblorosa.

-Emm hola, llamo… por lo del anuncio —me dijo ella nada más descolgar el teléfono, hablaba como con miedo a ser pillada llamando.
-Buenos días, soy Cayetana, la chica que escribió el anuncio—le respondí.
-Es que… llamaba porque quería contarle una historia que tal vez le sirva como sentimiento de amor—parecía que se iba relajando cada vez más y que empezaba a encontrarse a gusto a la hora de dirigirse a mí.
-Perfecto, me alegra mucho saber que alguien me quiere contar su historia
-No no – me interrumpió negando lo que había dicho—es que… no es mi historia, es la historia de mi abuela y pensé que… tal vez, le pueda servir a usted.
-Ah vale perfecto, ¿pues le gustaría que concertásemos una cita el miércoles 8 de abril a las 19:00?, bueno antes de decir el lugar ¿de dónde es usted?
-Soy de Barcelona, si supone algún problema puedo ir a cualquier parte de España, ya que yo trabajo desde mi móvil.
-De acuerdo muchas gracias, pero yo también soy de Barcelona así que ningún problema con eso. Bueno mejor vamos hablando por mensaje para concretar el lugar mejor—le respondí. –
Perfecto, adiós—y colgó sin dejar que le dijese adiós ni nada más.

Estaba un poco atemorizada por no saber si realmente tendría que hacerle perder tiempo a esta chica, ya que yo realmente buscaba una historia de amor en primera persona, lo que me dio para pensar un largo rato y es que tal vez el amor no exista como en las películas, en las novelas románticas, en las series… puede que sea un sentimiento inventado y por eso nadie se atreve a contarlo por miedo a afrontar que en realidad lo que siente no es amor sino una mera ilusión por la idealización de la sociedad. Estuve pensando cómo empezar a escribir, si tal vez debería de escribir sobre el amor o sobre otra cosa, ya que las relaciones fracasan por desengaño, falsedad que contamina y hace daño, un perfecto clavel que se marchita con las manos de ambos, unos farsantes que se ahogan en el fracaso, pero que si todavía se amaran como desde el primer día podrían superar cualquier bache que les hace llorar. Pero si ya no se aman como antes ya no hay nada que hacer.

Para saber cómo abarcar este tema me leí antes de la entrevista varias novelas románticas de esas antiguas que tienen guardadas nuestras abuelas en un armario, me vi unas 10 películas, gasté cientos y cientos de pañuelos, nunca había llorado tanto como en esa semana, ahora sí que tenía una idea de cómo de bonito era el amor y de que yo quería ser una de esas chicas que sin esperarlo se cruzan con su alma gemela, se enamoran y se van a vivir juntos, yo no sé, pero me gustaría vivir eso porque creo que estar soltera es un poco aburrido, ya que ves como tus amigas se casan y tienen hijos y siempre eres la tita de todos los hijos de las amigas.

Estuvimos hablando unos días posteriores a la llamada y quedamos en la cafetería de debajo de su piso, estaba emocionada por no saber cómo llevar a cabo la entrevista y eso que me dedico a entrevistar a personajes públicos todos los días, pero esta vez era diferente, notaba como se me iba acelerando el pulso cada vez más, me notaba la garganta seca y de repente entró, aquella chica guapa, alta rubia, de ojos azules, con una gran sonrisa… me recordaba a mí con su edad, ya que prácticamente parecíamos dos gotas de agua, el mismo pelo, los mismos ojos, parecidas de altura y la misma apariencia de superioridad, pero en verdad con un gran corazón para siempre pensar en los demás y casi nunca pensar en una misma.
-Hola, Cristina, soy Cayetana—la saludé, ya que también la vi un poco perdida,
pero es lo que pasa cuando entras a un local, que no ves nada.

-Hola, Cayetana—respondió

-¿Qué tal estás? — le pregunté al ver que su mirada estaba ausente, como si se arrepintiera de haberme llamado o como si supiera que alguien la estaba observando, pero eso no podía ser porque yo no había dicho nada en el trabajo, ni a nadie.

-Bien, con ganas de contarte todo y sobre todo espero que te sirva para tu artículo, la historia es un poco larga porque me gustaría contarte con pelos y señales todo lo que ocurrió, ya que fue así como me la contaron.

-Perfecto, no tengo prisa, si quieres pedimos un té y me cuentas todo. —cuanto más extensa fuera la historia mejor, porque así podría seleccionar las partes más bonitas.

Nada más pedir cada una nuestro té, me empezó a contar la historia de amor de su abuela, que realmente era impresionante, ya que llegué a sumergir tanto que parecía yo la protagonista de aquella maravillosa historia. Cada pedacito de esa historia era tal maravilla que no podía ser contada con mis palabras, así que le dije a Cristina que no quería escuchar más, ya que la próxima vez que volviese a saber de esa historia la quería leer y seguidamente me dijo que le había animado a escribirla.

Me quedé sin historia, pero pensé que tenía que empezar a vivir y contar mi propia historia, porque como me decía un amigo de la uni «copiarse ta’feo».

Empecé a vivir un poco mi vida y salí a disfrutar, me solté la melena y dejé de ser la chica que no sale. Pero aun así me era imposible vivir una historia de amor, ya que por desgracia todos van a lo que van.

Nadie busca una relación seria, porque sinceramente, la persona que busca una relación seria con alguien primero quieren ser amigos y así conocerse bien y no lo que hacen ahora de liarse con el primero o la primera que pasa y si se gustan continuar. Esas relaciones nunca llegan a buen puerto, pero… Que la gente haga lo que quiera, porque por eso somos libres y esto solo es una opinión que tengo. Hay gente que me llama antigua, pero yo me llamo vintage, jajaja.

Con todo esto empecé a recordar mi etapa universitaria, y me di cuenta de que en verdad sí que había un par de chicos que andaban detrás de mí y que yo pensaba que me hacían halagos porque era maja con ellos.

Actualmente he perdido el contacto con la mayoría de mis amigos de la universidad, ya que por aquel entonces cuando yo estudiaba no todo el mundo tenía WhatsApp, entonces decidí buscar sus nombres por Instagram y creé un grupo, les dije de hacer una quedada y recordar los viejos tiempos, a todos les encantó la idea y eso fue lo que hicimos.

He de confesar que estaba un poco nerviosa por el reencuentro y por no saber si en realidad estaría lo suficientemente capacitada psicológicamente para este reencuentro, pero bueno empecé a buscar en mi armario algo cuqui para ponerme ese día y que vieran que la vida me iba genial, pero bueno eso era mentir porque en realidad no todo me iba bien. Empecé a reflexionar a raíz de esto y vi que toda mi vida era una gran mentira.