Nunca sabes qué te dirá,
no tiene hora ni lugar.
Vive donde le apetece y se esconde todavía más.

No sueñes con alcanzarla porque no vendrá.
No cierres los ojos para esperarla.
No aparece por arte de magia.

Tampoco la esperes mientras duermes, solo
puedes soñar con poseerla.
Nunca será tuya del todo.

Vuela libre y surca las olas del mar,
del tuyo, del mío y de todos los demás.
Navega tan lejos que no ves cuando se va.

No le gustan las despedidas,
pero sabes que volverá.
Como no la ves marchar, así tampoco la ves llegar.

Le gusta ser intempestiva,
acurrucarse a mi vera muy entrada la madrugada.
A veces cuando estás a mi lado.

La gran mayoría cuando no estás.
Cuando hay un hueco que te echa de menos
y tus brazos no me pueden rodear.

Cuando te sientes lejos del hogar,
cuando sientes que no puedes más,
y tu alma se empieza a cansar.

Algunos cuerdos creen que es suya, pero tal como llega se va.
Algunos locos saben que es libre y le dejan volar.
Es allí donde se suele quedar