Un día más

El cielo está tan azul hoy,
que cierro los ojos y lo sigo viendo.
Que te sigo viendo.
Te imagino aquí a mi lado.

El Sol brilla tan fuerte
estando tan alto.
Que te siento tan cerca,
estando tan lejos.

Mas ellas no te ven.
Siguen cayendo.
No creo que desde aquí
puedan llegar al mar.

Pero siguen huyendo.
No sé a dónde van.
Y yo,
yo sigo echándote de menos.

Caen por mi rostro una vez más,
no me dejan pensar.
Y tú,
tú tampoco las verás.

Aunque te piense tan cerca,
porque no estás.
Por qué no llegas,
preguntan mis ojos que no ven el mar.

El Sol brilla tan fuerte
que casi lo puedo alcanzar.
Que siento que aquí estás.
Voy a soñarte un día más.

Cicatrices

Algunas se ven a la luz de la Luna,
otras solo bajo el azul del mar.
Rasgando las nubes.

Tras las hojas que caen.
Que caen porque el tiempo se lo pide.
Sin saber decir que no al silencio del reloj.

Que con su ruidoso tic tac,
les avisa de que es la hora.
Que ha llegado su momento.

Así se llama también a la piel.
Cada día que pasa,
cuando vuelve a anochecer.

Pero solo cuando no se ve.
Sobre las ruinas que lloran.
Arañando el rojo del atardecer.
Sobre la línea que se desdibuja.
El mar se empieza a desvanecer.
Y la Luna silencia sus olas.

Un día más.
Con ganas de vivir.
Y reír con ganas.

Y que salgan las arrugas que quieran.
Y todas las cicatrices.
Con las que aprendemos a vivir.

Sin las que no podemos ser.
Esas que solo sana la sal del mar.
O el azul de tu mirada