Echo de menos esa sensación de cuando alguien te abraza y sientes calor, de cuando alguien aparta un mechón de tu pelo que tenías en la frente y sientes mariposas en el estómago, de cuando se acercaba a ti con paso decidido y sonreías, de cuando alguien te besaba y se paraba el mundo. Echo de menos sentir que vuelo y saber que voy a tener a una persona que acompañe mi caída y que además, apoye mis locuras… lo echo tanto de menos.

Porque no siempre echamos de menos a personas, también echamos de menos momentos y sensaciones; como esas veces cuando no dejaba de reírme y que me sentía con poder… esa sensación que se ha ido esfumando.

Y sí, echo de menos enamorarme y vivir con la certeza de que alguien va a querer compartir el resto de su vida conmigo y de que pase lo que pase me va a querer.

Pero he descubierto que de momento el amor no está hecho para mí… porque para amar hay que seguir unos pasos. Querer a otra persona: cumplido. Quererme a mí: olvidado y necesario.