“Siento tu presencia en mi cabeza…<br> ¿Cuándo te he dejado pasar?”

Lo noto.
Como una densidad más, ocupando un espacio que no era suyo.
Un espacio que no le pertenece ni tiene derecho a exigir.

Me centro. Cierro los ojos.
Dirijo hacia allí todos los focos.
Mi atención, (mis ganas), mis sentidos.
La niebla comienza a disiparse ante mí.
Veo su figura. Divertida.
Ahí estás. Tu nombre, tu cara, tu descaro.

Cubriendo las paredes asoma esa sonrisa tuya que tanto me vuelve loca.
De música de fondo, y en bucle, tu voz repitiendo las palabras que más me gusta que pronuncies.

Qué jodido eres.
Que has vuelto a entrar por la puerta grande y yo ni me he enterado…