Te crees fuerte, te crees quien eres,
o quien dices ser. Pero se te olvida,
hombre o mujer, la profunda herida
te reduce siempre a falsos placeres.

Temo presentes de los cien ayeres,
que se puedan ver dejando medida.
Del saberme muerte de mi caída,
del volverme inerte sin mis poderes.

¿Qué dolor cabe dentro de tu pecho,
mañico de tierra, infeliz porque quieres?
Solo tú sabes la culpa del hecho.

Qué dolor trae ser infiel a quien eres,
el estar en guerra, ponerte techo.
Solo en tus sueños eres quien eres.