Está nublado,
y eso significa
que te has ido para no volver.

Está nublado,
y eso me recuerda
al gris del grafito
con el que escribiste
aquel te quiero
lleno de ilusión
en mi libreta.

Cuando el cielo está así,
lo miro fijamente
y vuelvo atrás;
y pienso en ti,
en lo nuestro,
en lo que queda
y en lo que ya se fue.

A quién quiero engañar,
te sigo queriendo.

Y ya va siendo hora
de que llueva o salga el sol,
el agua limpiará
la ventana del pasado
y podré trepar
por los rayos del sol
a un lugar lejos de aquí.
Y no podrás seguirme,
porque volaré más alto
de lo que puedas imaginar
y comprenderás
que la pena
es mi combustible.

Y si todo eso no funciona,
probaré a llorar.