Eran las nueve de la noche cuando me vi abriendo la puerta de mi apartamento que compartía con mis dos mejores amigos, David y Joshier, sabía que iban a estar dentro jugando en el pc o viendo vídeos en el sofá, los conocía desde hace mucho tiempo y sabía que era lo que suele hacer cada uno de ellos, como también sabía que me iban a preguntar en cuanto cruzará la puerta por cómo me fue en la cita que ellos habían preparado para mí junto con una chica que se llama Bonnie, que conocimos un par de meses atrás en una fiesta de la universidad, es preciosa o al menos para mí, tiene una piel blanquecina, es pelirroja y con unos labios muy rojos y delicados naturalmente, siento que me enamore desde que la vi, algo que desde el principio fue mutuo y correspondido.

Tras solo un par de segundos tras pasar por la puerta, ambos prácticamente se abalanzaron sobre mí, dejando de lado sus móviles, casi como si me hubieran estado esperando desde hace tiempo, con una sonrisa leve en mi rostro comencé a hablar.

Hola chicos, ¡volví! –Apenas pude decir nada antes de que me abarrotaran a preguntas.

¿Qué tal te fue? –Por parte de David.

¿La besaste? –Complementó Jhosier, aunque no se detuvo con las preguntas- ¿Llegaron a más que un beso? ¿La acompañaste a casa? ¿Van a tener una segunda cita? –Sin duda Jhosier era el más curioso.

Solté una pequeña risa mientras hacia una seña con las manos para que se tranquilizara, mire a David y este me la devolvió mientras se reía, ya se había vuelto a sentar en el sofá dejándome solo para lidiar con Jhosier.

A ver, a ver, te voy a contar todo tranquilo –Sonreía y tras una pausa empecé a hablar- Sí la besé, pero no llegamos a más y trate de acompañarla, pero solo me dejo que lo hiciera hasta la parada de autobús, y bueno… no sé si tendremos una segunda cita, pero ten por seguro que lo disfrute mucho y me encantaría –Una vez termine, Joshier se tranquilizó un poco.

Espero que hayas disfrutado Tristán –Dijo Joshier con una sonrisa alegre, sin duda era el más risueño de los tres.

No te emociones tanto –Replicó David desde su asiento- ni siquiera tuvo la cita contigo y pareces más emocionado que Tristán.

Puede ser –Joshier soltó una risa y me dejó tranquilo mientras se sentaba nuevamente en el sofá cerca de David.

Me gustaba vivir con ellos, pues las risas nunca faltaban y era muy divertido, tras unos segundos, me fui a mi habitación a dejar algunas cosas, quitarme la ropa de calle y buscar el pijama, una vez lo tuve puesto miré si tenía batería en mi móvil y vi que prácticamente estaba a punto de morir si no lo ponía a cargar, busqué por varios sitios, pero no lo vi así que decidí preguntarles a mis compañeros de piso si sabían dónde estaba o si me dejaban el de ellos.

¡!Chicos!! –Dije gritando desde la habitación- ¿Saben dónde está mi cargador?

¡No! –Respondieron al unísono desde el salón.

¿Entonces me dejan el suyo? –Conteste de prisa ya que no tenía mucho tiempo.

Está en la habitación de David –Gritó Joshier.

No espere mucho más y me dirigí a la habitación donde busque el cargador que me dijeron, lo encontré de prisa así que no perdí mucho tiempo, justo cuando se iba a apagar logre conectarlo. Sin más solo lo dejé ahí y me fui al salón, entre los tres compartíamos un ordenador de torre con buenos componente que utilizábamos para los videojuegos en su mayoría, como ninguno de los dos lo estaba usando me senté, lo encendí y empecé a jugar, en ese momento estábamos los tres como otro día o noche cualquiera, de rato en rato parábamos para hablar de algo, de cómo fue la cita, de que podríamos comprar para el ordenador, a quién le tocaba cocinar, cosas cotidianas en general.

No podría haber pedido a alguien mejor, ellos me comprenden, tienen gustos similares, aunque no tan parecidos a los míos como para poder hacer algún debate sobre alguno de estos, de vez en cuando, respecto a la profesión nos conocimos en el campus de la universidad, elegimos los tres una profesión parecida, y compartíamos múltiples asignaturas así que pasábamos gran parte del tiempo juntos, incluso me consiguieron una cita con la chica que me gustaba desde hace un tiempo, estoy satisfecho con el día de hoy, ha sido maravilloso.

Antes en la cita me había estado un buen rato preparándome, me había duchado, arreglado la ropa que, aunque no fuera bastante elegante al menos se veía bien conjuntada y bonita, y todo ello valió la pena, estuve nervioso todo el rato de antes de llegar, pero al mirarla me tranquilice, su compañía era muy agradable, hablamos un largo rato y al poco tiempo el ambiente se puso con más cercanía, pero era muy tímido y no quise ir mucho más allá, sin embargo, Bonnie llegó a robarme un beso justo antes de irse, cuando ambos esperábamos en la parada de autobús. Sin duda eso sí que fue lo mejor