Nos esconderemos bajo las mantas
de una realidad confusa,
y escucharemos el sonido
de los astros circulando
y las ciudades encogiéndose
y volviéndose a ensanchar,
sumidas en un sueño eterno.
Nos colgaremos del alféizar
de las mil posibilidades,
espiaremos el futuro
y olvidaremos el presente,
escupiéndolo en poemas encriptados.
Atraparemos con los dedos
las luces huidizas
que se descuelguen por las paredes,
jugaremos con ellas
y les pondremos nombres nuevos,
celestiales e imposibles.
Enterrados en el imaginario colectivo
seremos revolucionarios de plástico,
alzaremos los puños
y cantaremos himnos
en los cables de Internet,
pintando ruido blanco
en las las almas desconsoladas.
Gritaremos bajito
para que no nos oiga nadie
pero nos sienta todo el mundo;
empujando sus corazones,
viviendo al unísono.