A veces buscamos puntos inexistentes,
que no inalcanzables
y parece que aparecen
pero la falsa esperanza no perdura.

Los buscamos en los sitios más recónditos:
escondites, agujeros, montañas,
incluso entre las nieves que reflejan
y los mares que ahogan.

Rebuscamos hasta en la basura y nada
no aparecen, ¡no aparecen!
Exhaustos buscamos consuelo
y lo damos por encontrado en el camino.

Del camino solo queda experiencia
y la experiencia es el recuerdo
pero los recuerdos no son reales
sino ficciones que nos alejan de los cabales.

Los recuerdos no son reales
como no lo es el pasado,
son realidades transformadas
que tratan de paliar estos daños.

No se por qué nos consolamos,
al buscar inalcanzables,
con tan breves sinrazones
sin siquiera intentarlo.