el niño hace ruidos respira profundo
yo durmiendo esta noche silbaba el pulmón.

a las siete de la mañana miro Instagram
no hago ruido mirando Instagram.
a las ocho y veinte escribo un poema
para practicar la escritura para qué
si ser un poeta viene de dentro – dice Rilke-
de un íntimo motor interno -dice Rilke-

no sé si al niño le gustará la poesía cuando crezca
ayer me dijo que no quería cuentos
al niño le gusta jugar a los muertos

me quedo quieta media hora y dispara
aprovecho y duermo si estoy cansada
pasa mucho rato todo parado
impávido y hermético dispara de nuevo
me caigo al suelo y sigo durmiendo

Antes de este niño he tenido más.

a las ocho y diez leía un poema de Elena Medel
tenía muchos amantes pitufos y se los metía en la boca.
yo el otro día canté la canción:
“Éste compró un huevo,
Éste lo frió,
Este le echó sal
Éste se lo comió”
Y me metí el dedo gordo del niño en la boca.

Elena Medel dice que tiene muchos amantes
y esos amantes otros amantes
yo he tenido muchos niños
y esos niños otras madres.

*
a los bebés blandos no los sientes en la encimera
se sientan como buda se vencen no se sujetan
el otro día visité a mi tía que es una vieja:
como un bebé sentado desparramado
se vencía hacia un costado.
La miré directamente.
Su marido miraba de soslayo.

*
El niño me dijo que quería tener muchos hijos.
“¿Y tú?”- me preguntó-
Pensé:
no le he mostrado todavía mi sexo de vestal
los colmillos afilados de mi cuello
ni mi seco manantial

*
La tía vieja fue madre joven
y de su vientre visiblemente hinchado
nació alguien que ha jurado lealtad,
recoloca el cuerpo blando tiernamente y dice:
“Adiós mamá, vendré mañana a darte de cenar”.
Otra vez -quizás siempre-
su marido mira de soslayo
como aquel día
que penetró en la quietud invisible de su vientre
y lo puso a funcionar.

*
mi abuela murió en una residencia
me hechicé allí de una profecía
un viejo murió ahogado en sus babas
mi abuela murió de fibrosis pulmonar.

*
“¿Quieres ser mi hijo para siempre, en la salud y en la enfermedad?”, pregunté.
Me miró con ojos de calé y me dijo:
“No quiero,
yo ya tengo mi mamá”.

*
Ni
Útero
Ni
Motor
Interno,
Rilke

Sólo tengo:
hijos prestados por diez euros y poemas por un vale en la Fnac.