Corría la primavera de 1943 en un pequeño pueblo de Alemania. Allí vivía Peter, un niño también conocido entre sus vecinos como “el Principito” por ser el hijo pequeño de una importante familia aristócrata de la zona.

Peter era algo tímido pero muy risueño y alegre y, pese a su corta edad, siempre pasaba sus ratos libres componiendo música y jugando con sus aviones de juguete imaginando junto a su hermano mayor Thomas, que ambos viajaban alrededor del mundo. Todo era felicidad en ese hogar, la música y composiciones de los dos hermanos resonaban a todas horas, parecía que nada ni nadie podrían truncar eso. Sin embargo, todo cambió una mañana que Peter jamás olvidaría. Thomas recibió una carta para alistarse como piloto de guerra en el ejército y debía marchar ese mismo día al frente.

Desde el mismo momento en el que Thomas cruzó la puerta para marcharse, toda la vida de Peter se desmoronó. La música y felicidad en ese hogar se fueron apagando poco a poco hasta que se hizo el silencio. Los padres de Peter ante la ausencia de Thomas, el único hijo al que tenían devoción y cariño, se volvieron poco a poco unos seres hostiles que solo le gritaban y daban golpes hasta tal punto que incluso prohibieron a Peter volver a componer y tocar música en esa casa.

Ante esa situación, Peter se sentía tan solo, triste y harto, que una mañana tomó una decisión que cambiaría por completo el rumbo de su vida. Recogió sus pocas pertenencias, un viejo cuaderno en el que anotaba todas sus composiciones y su pequeño y peludo amigo “Michi”, un pequeño gato naranja al que rescató de la calle y, acto seguido, se marchó de casa, todo ello, con la esperanza de buscar a su hermano y encontrar un lugar en el que poder volver a ser feliz con la música.

Esa misma tarde, después de andar horas y horas por el campo, cansado y somnoliento, Peter decidió sentarse bajo la sombra de un árbol para descansar un poco. Mientras contemplaba todo el paisaje que tenía antes sus ojos, con los pájaros revoloteando a su alrededor, los árboles y la fresca brisa del aire, decidió coger su cuaderno de composición para intentar escribir un rato ante las innumerables ideas que le venían a la cabeza.

Estaba muy concentrado componiendo, cuando de repente, su gato Michi que estaba sentado a su lado, salió corriendo detrás de un pequeño ratón. Peter se apresuró corriendo detrás del gato, adentrándose en un frondoso bosque de pinares en el cuál apenas penetraba la luz del sol. Cuando por fin consiguió atrapar a Michi, Peter se percató de la belleza del lugar donde se encontraba. Era un lugar utópico, casi de ensueño, un prado verde en mitad de ese oscuro bosque con animales bailando y tocando música, cientos de flores de colores y una hermosa cascada en el fondo. Peter no se podía creer lo que estaba viendo, por primera vez en mucho tiempo volvía a sentirse feliz rodeado de toda esa alegría y música.

Todos los animales, incluido su gato Michi, bailaban y celebraban la felicidad de Peter, solo se escuchaba la música resonar en aquel lugar hasta que de repente un motor de una vieja avioneta interrumpió la celebración. Acto seguido, Peter alzó la vista hacia el cielo sorprendido de lo que estaba viendo. ¡Era su hermano Thomas pilotando una pequeña avioneta hacia él! Cuando por fin, consiguió aterrizar la avioneta, Peter corrió hacia su hermano fundiéndose ambos en un cariñoso abrazo. Muy emocionado, Peter le preguntó cómo era posible que estuviera allí con él, en ese hermoso lugar si partió a la guerra hacía meses. Thomas sonrió y le explicó con la máxima delicadeza que todo aquello, ese lugar, la música y los animales eran un sueño y que él a partir de entonces también formaría parte de su recuerdo. En seguida Peter comprendió todo y, con lágrimas en los ojos, le prometió a su hermano que cumpliría por él el sueño de poder viajar alrededor del mundo anotando y componiendo la música que tanto les gustaba cuando estaban juntos.

Peter se despidió finalmente de su hermano y mientras alzaba una leve sonrisa, notó como algo le chupaba la cara. Era Michi, ¡su gato! Peter se incorporó y observó que se encontraba sentado debajo del árbol donde se había parado a descansar junto a su cuaderno de composiciones y Michi. ¡Realmente todo había sido un sueño! Recogió su cuaderno y anotó toda aquella maravillosa música que había escuchado en aquel lugar. Y, así fue, como Peter consiguió dejar atrás todos los malos recuerdos del pasado y comenzó la verdadera aventura de su vida viajando alrededor del mundo para cumplir la promesa de su hermano y ser feliz con la música